Acceso Ya

Singular rally en silla de ruedas expuso los obstáculos urbanos.

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“Este es más difícil que el Dakar”, concluyó, después de recorrer en silla de ruedas seis cuadras céntricas repletas de barreras urbanísticas un joven que sin padecer dificultades motrices se puso en la piel de una persona discapacitada y participó del particular rally que organizó una ONG porteña en calles de esta ciudad. Es que en esos 600 metros tuvo que bajar y subir cordones sin la facilidad de las rampas y atravesar veredas con infinitas faltantes de baldosas. Descubrió, además, que en su condición no hubiera podido ingresar a una escuela, una caja de previsión social, un colegio de profesionales y un banco, entre otros establecimientos de gran afluencia de gente a los que sólo se accede a través de escaleras.

Un total de alrededor de 60 personas, entre niños, jóvenes y adultos con movilidad reducida y grandes y chicos que experimentaron lo que vive un discapacitado cada vez que sale a la calle y se topa con obstáculos imposibles de sortear partieron en silla de ruedas desde la sede del Rectorado y relevaron el circuito que se inicia en 47 y 7, sigue por 47 hasta 5, continúa de ahí hasta 48 y finaliza en 7 y 48. La iniciativa se cumplió ayer a instancias de “Acceso Ya”, una entidad nacida en la capital federal que desembarcó en esta capital provincial en busca de instaurar justamente el 15 de marzo como Día Nacional de la Accesibilidad.

UN RALLY CON ETAPAS

La propuesta siguió las características de un auténtico rally en el que no faltaron siquiera las banderillas que demarcan las etapas del recorrido. Un integrante de la ONG, con un programa de avance pautado a partir de un reconocimiento previo de los lugares por donde se iba a circular, se adelantó a cada paso y dio el alerta al grupo frente a un escollo.

En la esquina de 6 y 47 -facultad de Ciencias Económicas- no se observaron problemas. “Rampa en buenas condiciones”, anunció el guía, megáfono en mano. A partir de ahí todo el recorrido estuvo plagado de trampas: ya nomás enfrente de ese cordón se advirtió la falta de una rampa, acceso indispensable para los usuarios de sillas de rueda que por lo observado en esta demostración carecen las entradas del Colegio de Martilleros -47 entre 5 y 6-, la Biblioteca Central de la Provincia “Ernesto Sábato” -47 entre 5 y 6-, el colegio San Ponciano -5 y 47-, la institución Manos Unidas de la Pastoral Social -5 entre 47 y 48-, la Bolsa de Comercio -48 entre 5 y 6-, un instituto de enseñanza de inglés -48 entre 6 y 7- y el Banco Nación -7 y 48-. Todas esas sedes limitan su acceso a escaleras.

LAS TRAMPAS AL DESNUDO

Para completar la experiencia, en algunos de los lugares sin ingreso con rampa se invitó a los participantes de la movida a intentar subir la escalera con un bastón simulando la inmovilidad de una pierna. Una mujer se prendió a la propuesta en la entrada de la Caja de Retiro, Jubilaciones y Pensiones de la Policía de la Provincia -5 y 48-.

Lo que se vio fue un esfuerzo denodado por parte de la vecina para llegar a la puerta de la entidad. También Julián, un chico con discapacidad motriz, se prestó al desafío, pero en su caso en el acceso al colegio San Ponciano. Lo logró con enormes dificultades y ante la mirada atenta y sorprendida de alumnos y padres que retiraban a sus hijos del establecimiento.

Al concluir el recorrido, ya de nuevo en el punto de partida, una madre pidió que se construyan rampas en los cines de La Plata. “Solamente hay en uno y por eso mi hijo no puede ir a ver películas infantiles a una sala cinematográfica”.

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Fuente: ElDía.com.ar