Acuerdo en París

El gobierno argentino llegó a un principio de acuerdo por la deuda que mantiene con el Club de París, por casi 10 mil millones de dólares.

Acuerdo en París

El gobierno argentino llegó a un principio de acuerdo por la deuda que mantiene con el Club de París, por casi 10 mil millones de dólares.

El organismo difundió a través de su sitio de Internet un comunicado que sostiene: “Se llegó a un acuerdo para borrar la deuda en mora que se tiene con los acreedores del Club de París durante un período de cinco años”.

Fuentes que participaron de la negociación precisaron que el monto consolidado de la deuda argentina -al 30 de abril pasado- asciende a 9.700 millones de dólares y que esta será cancelada de manera total en un plazo de 5 años, con un pago inicial en concepto de capital de 650 millones de dólares en julio próximo.

El segundo pago -de 500 millones de dólares- será en mayo de 2015 y el siguientes en mayo de 2016.

El monto acordado para los intereses asciende a 3% para los saldos de capital durante los primeros 5 años, al tiempo que el acuerdo establece un pago mínimo que deberá afrontar Argentina  cada año y se fija un criterio de pagos adicionales en caso de incremento de las inversiones provenientes de los países miembros del Club.

El entendimiento contempla además que si durante el plazo de 5 años las inversiones adicionales fueran insuficientes, Argentina  podrá posponer los vencimientos hasta dos años más totalizando 7 años de plazo, con el consiguiente incremento del costo financiero en alrededor de un 1% adicional para el período completo.

Kicillof encabezó la delegación argentina, de la que también tomaron parte el secretario de Finanzas, Pablo López; el secretario Legal y Administrativo, Federico Thea; el Director Nacional de la Oficina Nacional de Crédito Público, Luis Briones, el Director de Administración de la Deuda Pública, Claudio Dal Din; el Jefe de la Unidad de Reestructuración de Deuda, Hernán Lorenzino y el coordinador de la Unidad, Adrián Cosentino.

Por el lado del Club de París la negociación fue encabezada por el titular del foro multilateral, el francés Ramón Fernández.
La reunión comenzó el miércoles a las 10 hora de Francia (las 5 en Argentina) y finalizó alrededor de las 6 hora local  (la 1 en Argentina).

El Palacio de Hacienda destacó que “de esta manera, Argentina continúa el camino de regularización de los pasivos internacionales producidos por el default del año 2001”.

Recordó también que a partir de 2003, “los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner asumieron las consecuencias ocasionadas por décadas de sobreendeudamiento de la economía argentina” y que “los canjes de deuda de 2005 y 2010, el pago del monto total adeudado al FMI en 2006, y los pagos a las empresas con laudos en el CIADI en 2013 fueron pasos fundamentales en este proceso de normalización de las relaciones financieras internacionales”.

El Club de París reúne a 19 países (Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Israel, Italia, Japón, Holanda, Noruega, Rusia, España, Suiza, Suecia, Inglaterra y Estados Unidos) con los que Argentina contrajo diversas deudas desde el año 1956 en adelante.

Hubo renegociaciones en los años 1962, 1965, 1985, 1987,1989, 1991 y 1992, y en 2001 se cayó nuevamente en incumplimiento como consecuencia de la crisis que determinó el fin del sistema de convertibilidad vigente desde principios de los 90 en Argentina.

“La búsqueda de una solución para la deuda impaga con el Club de París fue siempre un objetivo de este Gobierno, que en 2008 tomó la decisión de saldarla en su totalidad en un único pago. Con el decreto ya firmado, la decisión fue frustrada por el estallido de la crisis financiera mundial y la caída de la casa Lehman Brothers. La iniciativa se pospuso hasta la fecha”, recordó la cartera de Economía a través de una gacetilla de prensa.

Dijo que “con el acuerdo alcanzado hoy, Argentina cierra un capítulo más de la triste historia del sobreendeudamiento que condujo, inevitablemente, al default” y que “el esquema de pagos acordado reduce sensiblemente el costo financiero de esta deuda impaga, que actualmente acumula intereses y punitorios a una tasa promedio cercana al 7%”.

Además, “el acuerdo asumido garantiza la sustentabilidad de los pagos de los compromisos financieros como un todo, es compatible con el perfil de vencimientos que tiene el país en el futuro y no implica condicionalidad alguna para llevar adelante sus políticas económicas, además de constituir un paso importante para promover la inversión en Argentina”.

La trama oculta del acuerdo

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El horizonte de mejores condiciones de financiamiento para inversiones en minería, hidrocarburos, industria automotriz y laboratorios, entre otros sectores, sirvió de palanca para la firma. Cómo y quiénes operaron para habilitar el acuerdo. Los proyectos en carpeta.

La trama del acuerdo entre la Argentina y el Club de París tiene actores principales que han permanecido al margen de la escena pública. Su participación, sin embargo, resultó en algunos casos determinante para generar consensos en favor de un arreglo. Se trata de grandes empresas de los países acreedores que vienen haciendo buenos negocios en el país, y que en la etapa que se inicia proyectan fuertes inversiones. Las más importantes en carpeta son en los sectores de hidrocarburos, con Vaca Muerta a la cabeza, química y petroquímica, automotrices, minería, donde podría reflotar un megaproyecto para la extracción de potasio en Mendoza y otros de litio en el norte del país, laboratorios y en licitaciones de obras públicas.

Varias de las compañías que preparan esas inversiones hicieron pesar su influencia sobre los gobiernos de sus países para favorecer un entendimiento. Se movieron por interés propio, pero también empujadas por el gobierno nacional, que en los últimos tres meses mantuvo reuniones con altos ejecutivos de esas firmas para reclamarles su intervención, según revelaron a Página/12 altas fuentes oficiales. En la lista aparecen nombres emblemáticos de compañías globales, como las alemanas Volkswagen, Mercedes Benz, Bayer, Adidas y Robert Bosch, las estadounidenses Ford, General Motors, Procter & Gamble, John Deere, Monsanto, Pfizer, Johnson y Johnson y Colgate Palmolive, las japonesas Toyota, Honda, Yamaha, Bridgestone y Sony, las francesas Peugeot, Citröen, Michelin y L’Oreal, las italianas Fiat, Iveco y Pirelli y por los Países Bajos, Shell y Philips. Estas empresas dominan porciones importantes del mercado local y serán beneficiarias directas de la resolución del default con el Club de París, al generarse el espacio para nuevas inversiones.

El consorcio industrial japonés Mitsubishi estaba esperando el final que se dio el último jueves en la capital francesa para consolidar un proyecto que tiene en sociedad con la argentina Corporación América, de Eduardo Eurnekian, para construir el Paso Binacional Bicentenario, un túnel ferroautomotor a la altura de Las Leñas, en Mendoza. Cristina Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet lo impulsaron ya en 2009, pero se cayó por problemas de financiamiento en medio de la crisis internacional. Ambas presidentas reflotaron la idea hace veinte días, cuando la chilena visitó a CFK en la Casa Rosada. Corporación América y Mitsubishi presentaron una propuesta para asumir la obra y aportar el financiamiento, que demandaría 3500 millones de dólares en una primera etapa y 3400 millones en las dos restantes. Los japoneses necesitaban el cierre del litigio entre la Argentina y el Club de París para abaratar el financiamiento que requerirá para construir el paso fronterizo.

Japón es el primer acreedor argentino del Club, con el 31 por ciento de participación sobre los 9700 millones de dólares que finalmente asumió el gobierno argentino computando los punitorios por los años sin pagos. Otras compañías de ese país están de-sarrollando proyectos en Argentina. Entre ellas figura Toyota Corporation. Su división automotores está invirtiendo 800 millones de dólares en su planta de Zárate para ampliar la capacidad de producción, mientras que Toyota Tsusho trabaja para la extracción de litio en Jujuy. El holding ya comunicó a las autoridades argentinas que tiene más planes en esas actividades, que haría efectivos al quedar resuelto el default con el Club de París.

En el mismo sentido se expresó otro gigante japonés, Marubeni, que analiza la posibilidad de tomar en sus manos el proyecto de extracción de potasio en Malargüe, Mendoza, conocido como Río Colorado. La brasileña Vale tenía la concesión para esa iniciativa, pero la dejó de lado por cambios en la cotización internacional del mineral, por inconvenientes financieros y al no conseguir facilidades reclamadas al gobierno argentino. Marubeni accedería a contratos para proveer a empresas chinas que harían rentable el proyecto. Pero para los japoneses es clave acceder a financiamiento de la banca de desarrollo de su país a tasas promocionales. Eso sólo era posible si Argentina salía del default con su país en el marco del Club de París. Las cifras en juego para la inversión son gigantescas: no bajan de 5000 millones de dólares. A la canadiense Barrick también le puede aportar facilidades en su intento de retomar el proyecto Pascua Lama para obtener oro, aunque sus problemas van más allá de lo financiero.

En el sector automotor hay varias iniciativas en danza, que ahora podrían activarse. Como en los casos anteriores, la diferencia para las empresas la hace la posibilidad de abaratar los costos de financiamiento. Como se indicó más arriba, una de las compañías que ampliarían sus planes es Toyota. También lo harían las alemanas Volkswagen y Mercedes Benz y la francesa Renault.

En reunión

Según confiaron altas fuentes oficiales, en cada reunión con directivos de compañías líderes de los países del Club de París los funcionarios pusieron sobre la mesa los datos de crecimiento de sus negocios en la Argentina en los últimos diez años. Volkswagen, por ejemplo, fue la empresa que mayor cantidad de importaciones generó entre 2005 y 2013, con 17.366 millones de dólares. El saldo entre sus compras y exportaciones arrojó un déficit de divisas para el Estado nacional de 5108 millones de dólares. La empresa es la número uno en producción y ventas en el mercado interno. Si bien desplegó importantes inversiones, el Gobierno le viene reclamando que aumente los de- sembolsos para instalar una plataforma para la producción de un nuevo modelo. VW respondió que si se resolvía el default con el Club podía concretar ese proyecto y ampliar la capacidad de elaboración de cajas de transmisión, a través de financiamiento obtenido en su país de origen. Los funcionarios le pidieron entonces que accionara ante el gobierno alemán para facilitar un acuerdo.

“Fue muy importante que el sector privado se haya involucrado activamente para alcanzar una solución con el Club de París”, evaluó ante este diario uno de los funcionarios que participó de las reuniones con las empresas. La llegada de VW y otros grupos industriales como los citados al principio al gobierno alemán terminó teniendo un peso significativo en las negociaciones con los acreedores.

La evaluación que hizo puertas adentro el gobierno argentino fue que había que convencer a sus pares del Club y a las empresas más grandes que llegar a un arreglo les servía a todos. “Somos compradores de productos con alto valor agregado de los países acreedores”, marcaron. Con Japón, por ejemplo, la Argentina acumuló un déficit comercial de 4457 millones de dólares entre 2005 y 2013. El rojo se duplica en el intercambio de productos industriales, que son los de mayor valor agregado y los que generan más cantidad de puestos de trabajo de calidad. El déficit en ese rubro trepa hasta los 9792 millones de dólares.

“El crecimiento argentino de la última década redundó en una demanda sostenida de productos de alto valor agregado de los miembros del Club de París, justamente cuando muchos de ellos atravesaban crisis profundas”, fue un argumento central del equipo económico. La cifra global es impactante. Entre 2005 y 2013, el déficit comercial argentino en manufacturas de origen industrial (MOI) con 15 de los 19 miembros del Club llegó a 104.485 millones de dólares.

En primer lugar aparece Estados Unidos, con 35.575 millones de dólares de déficit, seguido de Alemania con 19.918 millones, Francia (10.920 millones), Japón (9792), Italia (8145), Reino Unido (3118), Rusia (2454), Suecia (2437), España (2244), Bélgica (1762), Austria (1492), Finlandia (1375), Irlanda (1037), Dinamarca (926) y Noruega (290). Solo con cuatro países del grupo Argentina tuvo superávit comercial en manufacturas de origen industrial: Canadá, con 5072 millones de dólares, Suiza (1850), Países Bajos (1135) y Australia (216). El equipo económico hizo valer estos números en la negociación, que reflejan la importancia del mercado argentino para los países acreedores.

Más inversiones

“Es muy importante haber cerrado el acuerdo con el Club de París. Seguramente ahora se van a destrabar muchas inversiones para Vaca Muerta”, anticipó el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag. Lo mismo dijo el ministro de Economía, Axel Kicillof. “Al no pagar al Club muchas agencias de crédito internacionales que querían invertir en la Argentina decían que se les complicaba. La expectativa ahora es que aparezcan nuevos interesados.” El presidente de YPF, Miguel Gallucio, ya sondeó con petroleras internacionales como Petronas y Pemex, entre otras. Los funcionarios confían que esos proyectos arrastrarán otros de distintos participantes del negocio petrolero, como las estadounidenses Halliburton, Schlumberger y Weatherford.

En el rubro medicamentos, varios laboratorios internacionales tienen planes de inversión en Argentina. Uno de ellos es el alemán Bayer. La empresa generó importaciones por 1672 millones de dólares entre 2005 y 2013, con un déficit comercial para Argentina de 869 millones. Otro es el estadounidense Pfizer, que en el mismo período tuvo un intercambio comercial que arrojó un déficit para el país de 460 millones de dólares.

En maquinaria agrícola el Gobierno tiene expectativas de un aumento de la producción de la estadounidense John Deere, mientras que en el sector químico y petroquímico la mirada está puesta en compañías como Dow Química, Monsanto y Syngenta. También hay expectativas en electrónicos, productos de consumo masivo en limpieza, tocador y sobre todo en alimentos.

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Fuente: Télam / Pagina12