Amar, más allá del dolor

En su historia, las Abuelas de Plaza de Mayo fueron más allá del dolor de no saber el destino de sus hijos desaparecidos y prefirieron amar al otro.

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Estela de Carlotto se reunió con su nieto 36 años después de que su hija Laura, secuestrada y asesinada por la dictadura militar en 1977, desapareciera.
El nieto número 114 recuperado por la Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo no es uno más, como tampoco lo fueron los 113 anteriores. Creada con la finalidad de “localizar y restituir a sus legítimas familias a los niños secuestrados desaparecidos por la represión política y crear las condiciones para que nunca más se repita tan terrible violación de los derechos de los niños, exigiendo castigo a todos los responsables”, las Abuelas fueron más allá del dolor de no saber el destino de sus hijos desaparecidos.

Las Abuelas entendieron que ya nada sería igual. No sólo por la certeza de miles de asesinatos de argentinos durante la dictadura militar, sino porque la situación de sus nietos apropiados, era diferente de la de sus padres desaparecidos y que se precisaban estrategias y metodologías específicas para recuperarlos. “Buscar a los nietos sin olvidar a los hijos”, fue la consigna que las agrupó. Reinventarse para hacer realidad el objetivo fue lo que hicieron las Abuelas para lograr reencontrarse con sus nietos.

Las Abuelas pudieron haberse quedado con su pena y no compartirlo ni hacer nada. Sin embargo, ellas fueron más allá de su dolor y prefirieron amar al otro. Sin presionar a nadie, a veces equivocando las formas, pero siempre haciendo todo lo posible de su parte, estas mujeres movieron cielo y tierra para saber qué ocurrió con sus nietos. 114 fueron encontrados, pero faltan muchos más.

La lucha y el amor de las Abuelas todavía tiene mucho para dar. La cantidad de jóvenes que acudieron a hacerse análisis de ADN en los últimos días las esperanza sobre poder encontrar más. “Los chicos están, más cerca o más lejos, están esperando que los encontremos. Los esperan la libertad y el amor”, destacó Carlotto, que sigue creyendo, cada vez más, que el amor de estas abuelas por sus nietos es la forma de dejar un mundo mejor que el que recibieron. Es que el amor, siempre es más fuerte que el dolor.

Fuente: CiudadNueva.org