La Fuerza de las Palabras

Historia de vida de de un emprendedor que ha cambiado, a través de los libros, la vida de muchos niños y adultos de barrios humildes en Colombia.

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José Alberto Gutiérrez me habla con la misma calma y convicción que durante los últimos 15 años le han hecho rescatar miles de libros de la basura. Este hombre comprometido, sencillo, visionario… conduce cada noche un camión de basura por las calles de Bogotá. Un día descubrió que los desperdicios escondían tesoros en forma de libros. Decidió rescatarlos e incorporarlos a las estanterías de su casa, que con el tiempo, se convirtió en la primera biblioteca del Barrio de la Nueva Gloria donde vive con su familia, toda ella volcada con un proyecto que lleva por nombre “La Fuerza de las Palabras”.

Esta es la nueva realidad de un emprendedor que ha cambiado a través de los libros, la vida de muchos niños y adultos de barrios humildes de la capital colombiana. Su historia, contada una vez más, a través de tres simples preguntas…
¿Qué circunstancias originaron la idea de montar una primera biblioteca?

“Hace aproximadamente 14 años la casa era frecuentada por las señoras del barrio que venían a que mi esposa le realizara trabajos de modistería. Ellas notaban que había un estante lleno de libros en la sala y nos comentaban que se les dificultaba conseguir material para el desarrollo de las tareas y trabajos del colegio de sus hijos. Desde ese entonces los niños del barrio visitaban la casa que más libros tenia en el barrio para hacer sus tareas. Luego de esto yo comencé a encontrar libros en la basura que llevé a mi casa para seguir construyendo mi biblioteca personal. Cuando nos dimos cuenta la tuvimos hacer uso al completo del primer piso de nuestra casa que convertimos ya en biblioteca. Gracias al apoyo de personal voluntariado y de vecinos realizamos círculos de lectura y actividades que comenzaron a hacer más popular y concurrido de niños el lugar. Además de eso, los medios de comunicación han ido contribuyendo a la labor de difundir acerca de la biblioteca. A partir de ese momento, más personas en Bogotá que tienen libros en su casa llaman para donarlos, y así hoy tenemos alrededor de 8 bibliotecas”.

¿Qué fue lo qué desencadenó su paso a la acción?

“Vivimos en un barrio humilde al sur oriente de la ciudad de Bogotá y la biblioteca más cercana se encuentra muy distante, lo cual hace que no sea un lugar accesible para los niños que habitan en nuestro barrio y aledaños. Los hogares son compuestos en su mayoría por madres solteras y debido a las condiciones económicas, los padres deben salir a trabajar para conseguir el sustento de sus familias. Esto implica que los niños no están acompañados por lo menos de uno de sus padres y que permanezcan solos durante el día. Aquí es donde nace la necesidad de crear un espacio a los niños donde se ofrezca la guía necesaria para desarrollar sus labores escolares y además un lugar donde puedan hacer buen uso de su tiempo libre”.

¿Qué hace que el tiempo dedicado a este proyecto merezca la pena?

“Las personas conocían el proyecto y nos donaban libros. Al ver que ya el primer piso de nuestra casa estaba lleno, nos hizo pensar que con tantos podríamos comenzar a multiplicar nuestro sueño. De esta forma, no habría material amontonando desperdiciándose si no que al contrario, podría ser de mucha utilidad llevándolo a lugares con similares problemáticas sociales.
Realmente nos llena de satisfacción saber que le estamos compartiendo a la sociedad un poco de lo mucho que podemos dar como seres humanos, para la construcción de una nueva generación llena de valores, analítica y con un sentido de pertenencia por lo que tenemos como Colombianos”.

Fuente: Idealistas.org