Los trastornos del lenguaje

El 10% de los chicos padece algún inconveniente en el habla, que causan el 80% de los problemas de aprendizaje.

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El lenguaje es una de las capacidades que distingue a los seres humanos del resto de los seres vivos. Sin embargo, puede verse trastocada en su forma oral y presentar ciertos trastornos. Según los especialistas, un 10% de los chicos presenta complicaciones en el desarrollo del lenguaje y el 80% de los problemas de aprendizaje están vinculados a dichos trastornos. El aislamiento, los problemas de conducta y de adaptación entre los pares son otros de los inconvenientes.

Los expertos alertaron sobre la importancia de un diagnóstico precoz para ampliar las posibilidades de corregir el trastorno e impedir que derive en otras problemáticas, y destacaron que, si bien suelen transcurrir de manera silenciosa en su inicio, con el transcurrir de los años se transforman en obstáculos para el desarrollo del niño.

Por lo general, los primeros problemas de aprendizaje se observan a partir del primer año de escolaridad y se extienden a otros aspectos de la vida social de los chicos.

Los trastornos del lenguaje pueden presentarse en dos áreas: la expresiva y la comprensiva. “El lenguaje abarca no sólo lo que se puede decir, sino también lo que se puede llegar a comprender”, explicó Sandra Tognola, jefa de la Unidad de Diagnóstico y Tratamiento de Fonoaudiología del Hospital “Mi Pueblo”.

Entre los problemas más comunes, se encuentran el retraso simple o hablante tardío, que se produce “cuando el niño muestra un lenguaje que se va desarrollando por cauces normales, pero más lento, y a medida que crece se empareja con sus pares.

Comúnmente entre los 4 y 5 años se equiparan con el resto de los niños.” Por otra parte, el trastorno específico del lenguaje (TEL), que es una limitación “significativa” en la capacidad del lenguaje, y los trastornos de la articulación y del habla y se presentan con diferentes dificultades fonológicas. Por ejemplo, el niño puede no tener conciencia de los sonidos, en el nivel léxico, puede no contar con suficiente vocabulario para su edad. El nivel morfosintáctico muestra problemas con la estructura el lenguaje y el semántico la incapacidad de comprender.

En el grupo de los TEL, se encuentra la denominada disglosia, que es un problema en la articulación de los fonemas, como consecuencia de alguna malformación en los órganos del habla, como labios, lengua y paladar. Otra de las patologías que se encuentra dentro de esa clasificación es la dispraxia verbal que, a diferencia de la anterior, tiene origen neurológico. Lo que se produce en esos casos es una interrupción de los mensajes transmitidos por el cerebro y ciertos músculos que hacen posible que se emita el sonido.

También existen otras patologías como las hipoacusias de conductiviad de grado leve, los problemas ocasionados cuando los niños respiran por la boca (falta de tonicidad en la lengua) y aquellos producidos por la mala deglución y las alteraciones en las estructuras de los maxilares, dientes y paladar.

La especialista del Hospital “Mi Pueblo” explicó que “la prevalencia de los trastornos del lenguaje en la población infantil es del 7 al 10%” y que su evolución, sin el diagnóstico y el tratamiento adecuados, puede derivar además, “en problemas psiquiátricos en la adolescencia, aislamiento e introspección con respecto a los pares”.

“Un trastorno del lenguaje no sólo complica las posibilidad de adquirir conocimientos sino que compromete, además, la comunicación, el desarrollo de habilidades sociales y el juego”, advirtió el ministro de Salud provincial, Alejandro Collia, y recomendó hacer una consulta temprana ante las primeras evidencias.

Cuándo consultar

La mayoría de los niños comienza a emitir palabras al año de vida. Según Tognola, “a los 18 meses comienzan a decir frases yuxtapuestas” (dos palabras juntas pero sin nexos conectores). “El niño comienza a tener un vocabulario de aproximadamente 50 palabras. En el caso de que a partir de los 18 meses el lenguaje no presente un desarrollo continuo, los padres deben hacer una consulta. En el caso de que sospechen que el niño no escucha, la consulta no debe esperar”, explicó la experta.

Por otra parte, el neurólogo Claudio Waisburg, jefe de Neurología Infantil del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) señaló que “la región del cerebro vinculada al lenguaje necesita oír para poder generar el habla”. En otras palabras, si no escucha, no habla. De ahí la importancia de que “los padres respeten sus dudas”. “Si creen que el niño no responde a sus palabras, tienen que consultar de inmediato, y así tratar lo que puede ser una hipoacusia, un trastorno del lenguaje o uno del espectro autista”, aconsejó Waisburg.

Para el especialista, en muchos casos es el pediatra el que puede ser el culpable de retardar la cadena diagnóstica, por lo que es fundamental que los profesionales también estén alertas a los trastornos del lenguaje.

“Si el niño no come, no duerme o no hace cada, la preocupación de los padres es inmediata, pero no sucede lo mismo cuando el niño no habla. Tiende a pensarse que es común. Lo cierto es que si el problema persiste en el tiempo, no lo es”, destacó Waisburg y agrego que “los padres tienden a naturalizar algunos trastornos del lenguaje con frases del estilo ‘ya hablará’, ‘es normal, el padre habló tarde’. Lo cierto es que ante la duda, nunca está de más la consulta, y cuanto antes se diagnostique, menos probabilidades tendrá de convertirse en un gran problema”.

La barrera del silencio

Para hablar es necesario oír y poder lograrlo es un derecho. Fue en 2011 que la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, firmó la reglamentación de la Ley de Hipoacusia (25.415), la que establece el derecho de todo recién nacido a que se estudie tempranamente su capacidad auditiva y, de ser necesario, se le dé tratamiento oportuno. De esta forma, se creó el Programa Nacional de Detección Precoz y Atención de la Hipoacusiacon el objetivo de diagnosticar la hipoacusia, asistir al paciente, promover el desarrollo del lenguaje y la integración escolar de los afectados.

Entre los logros alcanzados desde la creación del programa se encuentran: la intervención de más de 340 niños hipoacúsicos que recibieron audífonos o implantes, y que se encuentran en proceso de habilitación del lenguaje, 276 de ellos fueron equipados con audífonos en ambos oídos. Además, se realizaron más de 64 implantes cocleares. El programa también cuenta con capacitación a fonoaudiólogos de todas las provincias, que reciben capacitación teórico-práctica en el chequeo universal y la habilitación auditiva.

“La implementación de políticas públicas en materia sanitaria está derribando la barrera que produce el silencio”, declaró el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, en abril de este año durante el acto de entrega de equipos de diagnóstico temprano de problemas auditivos a 20 hospitales nacionales y de la provincia de Buenos Aires.

En la provincia se realizaron 58 implantes cocleares, la mayoría se efectuaron gracias a la financiación del Programa Nacional. En octubre de este año, el viceministro de Salud de la Provincia, Sergio Alejandre, entregó equipamiento informático a diez hospitales provinciales que permiten el diagnóstico de la hipoacusia en menores de dos años.

Primeras señales de alerta

Padres atentos: Los padres deben prestar especial atención a las conductas de sus hijos en los primeros años de vida para advertir los síntomas a tiempo, impedir el desarrollo del trastorno y sus consecuencias en la vida social y escolar del niño.

Expresión/comprensión: Los chicos con un trastorno del lenguaje receptivo o comprensivo pueden tener dificultad para entender lo que se les dice, así como también para seguir instrucciones y organizar sus pensamientos, pero quienes tienen un trastorno de índole expresivo tienen problemas con su uso, por ejemplo en los siguientes casos:
Combinaciones: Se les dificulta combinar las palabras en oraciones y en ocasiones el orden de las frases es incorrecto.
Muletillas: Tienen problemas para encontrar las palabras adecuadas al hablar y recurren con frecuencia al uso de muletillas.
Vocabulario: El vocabulario general está por debajo del nivel de otros chicos de la misma edad. Dejan palabras por fuera de las oraciones al hablar o usan ciertas frases una y otra vez, o emplean tiempos verbales inadecuadamente.

Crédito: InfoNews.com