Don Orione en la catedral de Sáenz Peña

Por voluntad del Papa Francisco, una imagen de San Luis Orione será entronizada en la catedral de San Roque, Sáenz Peña – Chaco -y será venerado en la toda la diócesis.

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El sábado 16 de mayo, a las 11, en la catedral San Roque se celebrará la memoria litúrgica de San Luis Orione y se entronizará una imagen del santo en la catedral de San Roque, Sáenz Peña – Chaco – y será venerado en la toda la diócesis como modelo e intercesor.

La iniciativa responde a un pedido del obispo de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña, monseñor Barbaro, y por voluntad del papa Francisco que dispuso celebrar esta fecha litúrgica en todas las capillas, parroquias y oratorios de la diócesis.

Don Orione estuvo presente en esta ciudad los días 25 y 26 de Junio de 1937, cuando visitó al padre Enrique Contardi, misionero orionita, quien había sido designado primer párroco de la populosa ciudad del interior del Chaco.

El mismo Don Orione expresaba este espíritu misionero cuando escribió que “… antes de que llegásemos nosotros, había un viejo Franciscano, de más de 70 años; que pasaba por allí una o dos veces al mes. En el Chaco, hace mucho calor y nadie quería ir, de allí que, a falta de caballos, trotan los burros. ¡Ah sí! Nosotros queremos ser los burritos de la Divina Providencia. ¿Acaso Jesús no prefirió entrar en Jerusalén montado en un burrito? Sí; sí: nosotros seremos felices, si somos los burritos de Jesús, del Papa, de los Obispos y de las almas!”.

“Donde no corren los caballos, trotarán los burros”. De esta manera tan elocuente, Don Orione manifestó su intención de ayudar a la comunidad de Presidencia Roque Sáenz Peña, corazón de la provincia del Chaco.

Las limitaciones del personal religioso de su Congregación eran muchas: en número y preparación. Pero algo nunca había faltado: el espíritu de amor a la Iglesia y la pasión por la gente. Y en verdad, en estas latitudes, ambos eran muy necesarios. La ciudad crecía a un ritmo vertiginoso. Había asistencia religiosa. Cada colectividad la procuraba de distintos modos. Pero hacía falta algo más. Eso que Don Orione definía como “ser santos, pero tales, que nuestra santidad no sea sólo para devoción de los fieles, ni sólo de altar, sino que trascienda y brille en la sociedad y seamos más bien santos de pueblo y de salvación social”.

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Informe: P. Fernando Fornerod