Don Orione y la Virgen de Luján

El Apóstol de la caridad visitó varias veces el santuario de la Patrona de Argentina, en cuyas manos puso la causa de los más necesitados. La imagen del santo en la Basílica.

Don_Orione_y_la_Virgen_de_Lujan02

“La devoción a María –nos recuerda Don Orione– no es simplemente un adorno de nuestra santísima religión, ni una flor cualquiera, un socorro, como tantos otros de los cuales podemos servirnos o no, como nos gusta; sino que es una parte integral. Dios no quiso venir a nosotros más que por medio de María. Y nosotros no podemos ir a Dios más que por medio de María”.

Para comprender esta gran devoción de Don Orione, es preciso acercarse a su historia personal, toda entrelazada de “gracias” y de “devoción”, que llenaba de María toda su vida.

Esta experiencia de relación filial con la Madre se extiende a la vida de su Obra desde la fundación, tanto que Don Orione llega a decir “es María Santísima la Celestial fundadora de la Congregación. Lo considero por los hechos extraordinarios acaecidos en los comienzos de la Pequeña Obra y en el decurso de estos años”.

También desde los inicios de su obra en Argentina, Don Orione encontró la presencia de la Virgen Santísima en los momentos fundamentales.Tanto que su llegada por primera vez a nuestro país estuvo marcada por la presencia de María, la que se mantendría a lo largo del tiempo hasta nuestros días.

Luján: una larga historia de encuentros

Aún desde antes de pisar por primera vez tierra argentina, uno de los deseos de Don Orione era llegar a los pies de la Virgen de Luján. Así se lo expresaba en una carta del 5 de noviembre de 1921 a Monseñor Maurilio Silvani, secretario de la Nunciatura en Buenos Aires: “Estaré en Buenos Aires para el 13 de noviembre, en la peregrinación de los italianos al Santuario de Luján (…) llegaré tal vez en la vigilia, haré todo lo posible por estar, y comenzar a los pies de la Virgen la Misión de los hijos de la Divina Providencia en Argentina”.

El retraso del barco en el que viajaba desde Brasil, le impidió a Don Orione llegar a tiempo para esa peregrinación, pero rápidamente (el 16 de noviembre) cumplió con su promesa de estar a los pies de la Patrona de nuestro país. Claro que no sería esa su última visita, ya que durante sus dos viajes a su segunda patria, no menos de ocho veces iría a Luján, en una clara muestra de cuanto amor, confianza y devoción le profesaba el Apóstol de la Caridad a la Madre de los argentinos.

Las visitas

Luego de aquel 16 de noviembre de 1921, en el que se llega por primera vez “a los pies de Ntra. Sra. de Luján, la amabilísima Madre, en cuyas manos me puse yo mismo junto a la causa de los huérfanos”, Don Orione visita varias veces el Santuario.

A los pocos días, el 29 de noviembre por la tarde, Don Orione vuelve a Luján y se queda hasta el día siguiente. Desde allí envía algunas cartas y estampas con la imagen de la Virgen. Además escribe en el libro de firmas de los sacerdotes.

El 1º de marzo de 1922 Don Orione va por cuarta vez a Luján, regresando a la casa de Victoria en la misma jornada. Unos días más tarde escribe a sus religiosos que están en Luján para que consigan una imagen de la Virgen. Esa misma imagen es la que luego bendice y es entronizada en su segunda fundación en la Argentina: la asistencia religiosa a los niños y jóvenes del Instituto de Menores de Marcos Paz.

A poco menos de un mes de estar en Buenos Aires, el 11 de noviembre de 1934, Don Orione está nuevamente en Luján como predicador de la gran Peregrinación Italiana, de la que participan cerca de 15.000 personas. Lo que no había podido concretar en su primer viaje, lo cumplía doce años después.

El 13 de abril de 1935, con motivo de su 40º aniversario de sacerdocio vuelve al Santuario. En los días previos escribe a varios religiosos y laicos, compartiéndoles sus sentimientos e invitándolos a que se unan en su acción de gracias. A todos les dice: “los pondré sobre el altar”.

En esta celebración de la Eucaristía también se realiza la vestición de dos novicios italianos. Así lo cuenta él mismo: “La mañana del 13 partí desde Victoria en auto con el clérigo Fogliarino al volante y dos novicios (…) estuvimos en el célebre Santuario de Luján, y recé la Misa a los pies de aquella milagrosa Madre, que es de alto igual que la que tengo allí en mi habitación, es una pequeña devotísima estatua de la Inmaculada, con las manos juntas”.

Pocos días más tarde, Don Orione coloca la piedra fundamental del Pequeño Cottolengo de Claypole, e inmediatamente abre el de Avellaneda.

Cuando compró el primer camión para el Cottolengo, Don Orione lo hizo pintar de celeste y blanco como el manto de la Virgen de Luján, y decidió que el primer viaje sea al santuario, con todos los novicios.

Imagen de Don Orione en la Basílica

El viernes 3 de octubre de 2014 se realizó en la Basílica de Luján la ceremonia de entronización y bendición de la imagen de Don Orione traída desde Italia, que nuestra devoción considera la Quinta llegada del Apóstol de la Caridad a la Argentina.

Una gran cantidad de orionitas se participaron de la ceremonia presidida por el Arzobispo de la diócesis de Mercedes-Luján, Monseñor Agustín Radrizzani. Entre ellos estuvieron el Superior General de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, Don Flavio Peloso, el actual obispo de Río Cuarto, Córdoba, monseñor Adolfo Uriona fdp, y religiosos y hermanas de la Obra Don Orione.

Monseñor Radrizzani recordó la devoción mariana de nuestro fundador, un modelo para los devotos que acuden al Santuario de Luján, y fundamentó las reiteradas visitas del santo a la Casa de nuestra Madre en tres motivos: una vida dedicada a dios, amor por el prójimo y la búsqueda de colaboradores.

Don Flavio Peloso dirigió palabras de agradecimiento al obispo diocesano y quienes se movilizaron para acompañar a Don Orione hasta el Santuario para compartir esta fiesta: “A Don Orione le gustaba peregrinar a Luján, y lo hizo por lo menos una decena de veces. A partir de hoy su imagen permanecerá aquí para representarnos a todos, frente a la Madonna, que fue su fuente de energía para continuar la Pequeña Obra de la Divina Providencia”.

De ahora en más cada visita a la Basílica de Luján tendrá para los orionitas un motivo más de felicidad, porque Don Orione estará esperando a sus hijos en uno de los altares del santuario para seguir acrecentando el amor hacia nuestra Madre.

“Estuve en el Santuario de Luján…”

Para conocer más sobre el amor y la devoción de San Luis Orione a la Virgen de Luján, se puede descargar aquí “Estuve en el Santuario de Luján…”, un librillo con relatos y testimonios sobre las visitas realizadas por el Santo de la Caridad a la “Purísima de Luján”, trabajo realizado por los religiosos Jorge David Silanes y Facundo Mela, Hijos de la Divina Providencia.

Don Orione y la Virgen de Lujan03

“La Virgen de Luján los proteja siempre, defienda y haga potente, grande y gloriosa la Nación argentina” (Don Orione).