José María Castiñeira de Dios, Q.E.P.D.

El poeta y escritor fueguino falleció el sábado 2 de mayo a los 95 años. En su vasta trayectoria publicó 25 libros, nueve de temas religiosos, entre ellos “Don Orione en la conciencia social de los argentinos. Un hombre del pueblo para el pueblo”.

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El poeta y escritor José María Castiñeira de Dios falleció el sábado 2 de mayo, luego de permanecer internado durante veinte días, tras las complicaciones ocasionadas por un cuadro de neumonía.

Había nacido el 30 de marzo de 1920 en Ushuaia, Tierra del Fuego, Nació en Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, el 30 de marzo de 1920. Casado en 1946 con Elena González Corbacho (falleció el 21 de junio de 2012) con quien tuvo dos hijos: José Luis y Elena.

Su fecunda labor literaria fue reconocida y premiada en diversas ocasiones. En 1938 recibió el Primer Premio de poesía en los Juegos Florales Nacionales de Bahía Blanca; en 1942/43, el Primer Premio de Literatura de la Municipalidad de Buenos Aires por su primer libro de poesía “Del Ímpetu Dichoso”.

En 1980 fe acreedor del premio del concurso nacional del diario Clarín “Los poetas cantan a sus patrias chicas”, con motivo del Sesquicentenario, con su “Oda Filial a Tierra del Fuego”; en 1984, Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores; en 1993, recibió los premios “José Manuel Estrada” de la Iglesia Católica Argentina y “Leonardo Castellani” de la “Exposición del libro católico”; en 2003, Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores y en 2004, Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía.

En el campo periodístico Castiñeira de Dios fue, de 1943 a 1955 director literario y artístico de la revista trimestral de arte “LYRA”; de 1942 a 1944, editor y director de la revista literaria “Huella”; de 1953 a 1955, editor y director de la revista trimestral de turismo “4 Rumbos”; de 1948 a 1950, jefe del departamento de prensa y publicidad del Banco Central de la República Argentina; de 1960 a 1961, director de publicaciones de Editorial Haynes; desde 1942, colaborador en los diarios Cabildo, Tribuna y Democracia; en 1982, director del diario “La Voz” y en 1994, académico de la Academia Nacional de Periodismo.

Además de una destacada actuación en el campo de la educación, ocupó importantes cargos en la función pública, entre otros, de 1950 a 1952, fue subsecretario de Cultura de la Nación y simultáneamente, director general de Cultura del Ministerio de Educación, presidente de la Comisión Nacional de Cultura y presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano.

En 1973 fue Secretario de Estado de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación; de 1989 a 1991, director de la Biblioteca Nacional y de 1991 a 1994, Secretario de Cultura de la Nación.

Entre las numerosas distinciones recibidas, se destacan las de Caballero de la Orden de Isabel La Católica, condecoración otorgada por el gobierno de España, y Caballero de las Artes y las Letras, condecoración otorgada por el gobierno de Francia.

En su vasta trayectoria como poeta y escritor publicó 25 libros, entre ellos nueve de temas religiosos: “El santito Ceferino Namuncurá”, “Testimonio Cristiano”, “De las cosas que pasaron cuando nació Nuestro Señor Jesucristo”, “Celebración del Santísimo Sacramento del Matrimonio y Cantos de Amor a Elena”, “De los tiempos del Eclesiastés”, “Poesía Religiosa”, “Cántico del Gran Jubileo”, “Poesías Navideñas”, y “Don Orione en la conciencia social de los argentinos. Un hombre del pueblo para el pueblo”.

En esta última publicación, escrita junto con el sacerdote orionita Roberto Simionato, con prólogo del arzobispo de la Arquidiócesis de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli, Castiñeira de Dios expresa sobre el Santo de la Caridad y su Obra: “… La fuerza de Don Orione, el poder de su fuerza, radica en la fe como reactivante de las conciencias adormecidas. Por más de medio siglo la Pequeña Obra de la Divina Providencia cubre mi país con testimonio de amor, caridad y formación cristiana… Estas palabras de un argentino no han tenido otro propósito que dar un fiel testimonio de que don Orione está vivo en el corazón de mi pueblo. Y que en mi Argentina la actualidad de su mensaje religioso y social adquiere cada día mayor vigencia”.

La familia orionita eleva sus plegarias por el descanso eterno de José María en la gloria del Señor.

Informe: Roberto Beluzzo