Una nueva oportunidad perdida

Tras el bochorno y agresión a los jugadores de River el pasado jueves, la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) resolvió que los millonarios clasificaran a cuartos de final y le aplicó una leve sanción a Boca, que podrá participar del certamen en la edición 2016.

Superverguenza

Tras el bochorno y agresión a los jugadores de River el pasado jueves, la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) resolvió que los millonarios clasificaran a cuartos de final y le aplicó una leve sanción a Boca, que podrá participar del certamen en la edición 2016.

Después del vergonzoso escándalo vivido en la Bombonera el último jueves, cuando River salía al campo de juego para disputar el segundo tiempo de la revancha por los octavos de final de la Copa Libertadores frente a Boca, el mundo del fútbol esperaba una sanción ejemplar a la institución xeneize. Hasta el mismísimo presidente de la FIFA, Joseph Blatter, había hecho saber su parecer, que no era otro que caer con todo el peso y mostrar que lo ocurrido no iba a pasar en vano.

Pero los intereses económicos y políticos que rodean y condicionan desde hace años al fútbol sudamericano pudieron más que el deseo de encausar de una vez por todas al deporte más popular de la Argentina, del continente y del planeta. Un deporte que, queda reflejado a las claras, está en agonía y ninguno de los dirigentes que tienen la potestad de salvarlo se juega por hacerlo.

Si bien una parte de la sanción deportiva (eliminar a Boca y que River clasifique a cuartos de final) era previsible, resulta inexplicable que este hecho no haya desencadenado en la prohibición de participar internacionalmente a los xeneizes en futuras competencias sudamericanas. De hecho, Boca, si logra la respectiva clasificación, podrá estar en la próxima Copa Libertadores y jugar en su estadio, aunque a puertas cerradas durante cuatro partidos. Tampoco sus hinchas podrán asistir en los siguientes cuatro compromisos de visitante. A esto, sólo hay que sumarle una multa de 200 mil dólares.

Sin dudas la determinación de la Conmebol ha sido por demás permisiva. Lo del jueves fue gravísimo y pudo haber sido mucho peor. Pero quienes mandan en los escritorios del fútbol continental miran para otro lado. Nadie se atreve a imaginar un certamen sin uno de los colosos sudamericanos.

Crédito: CiudadNueva.org