Un grito Monumental

River volvió a ser River. Goleó en el ‘Monumental’ a Tigres y alzó la tercera Copa Libertadores de su rica historia.

River

Faltaba apenas un minuto para que finalizara la primera mitad. Vangioni se animó a romper el molde de un partido friccionado, trabado y luchado. Con convicción tomó la pelota y encaró, caño mediante al marcador escapó con amplio panorama y colocó un centro preciso a la cabeza de Lucas Alario, quien arrojándose sobre el ya aguado césped del Monumental zambulló a todo el estadio en el mar de la gloria.

Un gol que no sólo significaba ponerse en ventaja. En ese grito estaban contenidas casi dos décadas de postergaciones en este certamen que es la debilidad de todos los clubes sudamericanos. Más si se cuentan los últimos años, en los que River tocó fondo como nunca le había pasado en su rica historia.

En ese grito estaba el recuerdo de aquellos héroes de 1996, y también los de 1986. Héroes a los que River les debía hasta el momento los episodios más felices de la institución.

Ese grito rompía una paridad que luego le allanaría el camino a un equipo que, al igual que lo sucedido en la totalidad del torneo, fue de menor a mayor. Los millonarios crecieron en el segundo tiempo y otra vez, con la convicción de quien sabe lo que quiere, fue a buscar más.

Carlos Sánchez cayó en el área a los 28 minutos del complemento, el árbitro cobró penal y el propio uruguayo aseguró el 2 a 0. Cuatro minutos después Ramiro Funes Mori se elevó para cabecear un corner de Leandro Pisculichi y así selló un resultado que, sumado a la intensa lluvia, convirtió a este 5 de agosto en uno de los capítulos más épicos de la vida riverplatense.

Un año atrás, cuando asumió como conductor del equipo, Marcelo Gallardo pidió humildad. Como si tuviese que estar marcado por el destino, el Muñeco no pudo estar presente junto a sus jugadores por tener que cumplir una sanción ridícula de la Conmebol. Una manera, aunque a la fuerza, de dejar el protagonismo en los jugadores, más allá que todo River, que todo el continente, sabe que el técnico millonario es el gran hacedor de este presente glorioso del club. Sí, Gallardo se ha convertido en el primero en la historia de la institución en ser campeón de la Copa Libertadores como jugador (en 1996) y como DT. Vaya privilegio.

Merece un párrafo el rival de turno. Tigres sin dudas hubiera sido un justo vencedor de la Copa. Tuvo una brillante primera rueda, en la que incluso no supo de especulaciones y su victoria como visitante ante Juan Aurich en la última jornada del grupo, estando clasificado a los octavos de final, fue la que le dio vida precisamente a su verdugo en la final.

Sin embargo, se ve que tenía que ser de River, que después de esa angustiante etapa de grupos, supo construir una identidad inconfundible, superando instancias inolvidables, como la eliminación a Boca en octavos (luego del gas pimienta) y la histórica victoria en Belo Horizonte ante Cruzeiro.

Son muchas las fotos que quedarán en el recuerdo imborrable de los hinchas de River. No obstante, la película entera será lo más valorado. Fue una trama que tuvo suspenso, incertidumbre, actores de reparto y actuaciones memorables de sus principales protagonistas. Pero sobre todo tuvo el final feliz que todo el pueblo riverplatense soñó durante 19 años.

River Plate campeón de la Copa Libertadores. Es hora de festejar. Después llegará la hora de pensar en el Mundial de Clubes, en Japón, y quién sabe si no se cruzará el Barcelona en el camino. Ésa será otra historia. O mejor dicho, otro capítulo de una misma historia, esa a la que este equipo le devolvió la gloria.

Fuente: CiudadNueva.org.ar